lunes, 2 de agosto de 2010

En Dios todo es perfecto

Una mañana en la costa del Pacífico. Hacía frío pero mi atención estaba puesta en los árboles. No uno, sino muchos. Árboles diferentes, ¿lastimados?, ¿doblados? Pero me parecían hermosos, sentía una atracción hacia ellos... ¿Por qué Señor?, ¿Que me estás mostrando en ellos?


Toda la familia observamos y comentamos. -Debe ser el viento tan fuerte que los empuja... -El clima es demasiado fuerte para ellos...

Y en el pequeño museo aprendimos que los árboles no han sido torcidos o empujados por el viento. El agua salada quema los nuevos brotes del lado expuesto al mar. Los brotes protegidos por el tronco, crecen sanos. La estructura de la raíz y los anillos mismos en el interior del tronco cambian, acercándose al lado del mar, de esta manera compensan el mayor peso del lado no expuesto...

En la naturaleza nada es perfecto y todo es perfecto.
- Alice Walker

El mundo está lleno de la grandeza del Señor.
- Gerard Manley Hopkins, S.J.



Ayúdame Señor a poder ver la belleza en lo diferente, a ver tu gloria y tu poder manifestados en lo que no es perfecto. A encontrar la maravilla de la diferencia, el toque de tu mano y la profundidad de la transformación que realizas. Ayúdame a ver a través de tus ojos, que todo lo hacen perfecto.



¿Enfermedad o belleza? ¿Anormalidad o la mano de Dios?

Al pasar por cierto lugar, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Rabí le preguntaron los discípulos, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por sus propios pecados o por los pecados de sus padres? Ni por sus propios pecados ni por los pecados de sus padres respondió Jesús, sino para que en él se manifieste el poder de las obras de Dios.

- Juan 9, 1-3




Unidos en Sus manos,

Silvia
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